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Los Tremos somos un grupo de ciclomontañistas entusiastas y amistosos, activos durante todo el año, nos reunimos cada fin de semana con el unico objetivo de Compartir y Disfrutar un buen momento con los Amigos y la Naturaleza, recorriendo las montañas, cerros y veredas de Guatemala. Te esperamos.


lunes, 8 de febrero de 2010

SUMPANGO XPEDITION

DOMINGO 07/02/2010
EXPEDICION SUMPANGO SAC.
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ASCENSO HACIA EL REJON
SUMPANGO SAC., GUATEMALA, CENTRO AMERICA.
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Atendiendo la invitación que nos hiciera el equipo de SUMPANGO MTB, este Domingo realizamos la Expedición Sumpango, un recorrido que partió del centro del Sumpango, ascendiendo la Montaña El Olvido, La Cañada del Rejón, Cerro El Cucurucho y retornando hacia Sumpango por el Rejón, una ruta bastante exigente en cuanto ascenso, bonito descenso, tramos bastante técnicos y uno paisajes inolvidables, con el plus de haber presenciado algo de nuestras costumbres y tradiciones, al ritmo del Sombreron y la Ciguanaba: La Molotera. Gracias a Wosbe, Fernando, Fray, Cris, Jose, Jairo y Armando y a todos los Tremos Participantes, esperamos que no se la Ultima.
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Después de este corto Preámbulo, los invitamos a degustar del relato de nuestro Literato, Tremo TG:



Nuevamente el altiplano occidental de nuestro país nos recibió. Develó ante nosotros algunos de sus secretos. Bosques que despiertan y despabilan nuestros cinco sentidos; su particular y sutil olor, a tierra, a aquella combinación de aromas herbales y florales que se entremezclan; el sonido de la naturaleza que se integra al del viento que nuestra humanidad rompe con nuestro rodar; postales con paisajes y veredas reservadas para unos pocos afortunados, y naturalmente palpar, con consentimiento propio, el suelo tapizado de una alfombra de verde pasto para reposar, o acariciar violentamente con nuestros cuerpos el terreno accidentado de esos lugares.



Esta vez, Sumpango Sacatepéquez fue el escenario que atestiguó nuestro andar; nuestro sufrimiento; nuestro goce; por supuesto, nuestro humor negro; el espíritu tremo y el de los ciclomontañistas de aquella localidad; de parte del anecdotario de ambos grupos, pero en especial, de nuestra pasión por el ciclismo de montaña y el respeto a la naturaleza. También fue testigo de cómo mi humanidad, y la de otros, quedó embadurnada en sus suelos, hasta poder catar el sabor propio de aquellos parajes.

La ruta: La Xpedition Sumpago, como fue bautizada, mostró en algunos pasajes una densa vegetación, virgen y majestuosa, y en otros, diezmada e impotente ante la incesante agresión y despojo del que ha sido objeto por parte del monstruo de la deforestación. Estremecedora y desafiante, pues reclamó hasta nuestro último aliento. 

El primer tramo nos tenía preparado un ascenso, poco técnico, pero no por ello desgastante. En un terreno sólido y poco accidentado; entre calle ancha y vereda, entre cortinas de árboles y vegetación muy próximas, y en algunos casos ajenas a nuestro rodar; con una inclinación en un rango de 4% y 6%; recorriendo unos 3 kilómetros; nuestras fuerzas resintieron la primera exigencia. El ritmo impuesto por los muchachos sumpangueros, quienes dieron poca tregua ante tan impetuoso paso. Posterior a ello, un repecho, y un descenso; rápido; en un terreno sólido que albergaba una serie de eventuales contingencias: rocas; raíces, zanjas; musgo; los brazos extendidos de la vegetación, que además de interponerse al paso, obstruían la visibilidad. Todas estas, difíciles de sortear, debido a que el sendero ocupaba no más de 35 centímetros Sin embargo, nuestro paso fue raudo y sin mediar distracción.



Nuevamente un repecho, que fue la antesala de una demoledora ascensión. Esta vez, alcanzar el puerto nos podría haber brindado una postal, que a no ser por la neblina que impedía la visibilidad desde la cima, representaría las poblaciones aledañas a Sumpango, como la parte central Chimaltenango, y uno de sus municipios, el Tejar, pero no sin antes pagar el respectivo peaje, consistente en seguir mermando nuestro aliento. Esta vez el terreno fue más accidentando; con la vegetación apartada del pelotón, que permitía una visualización mucho más completa del suplicio que se aproximaba. La pendiente en esta ocasión, se materializaba en alrededor al 10% y el 12%. Un terreno con una longitud de unos 2 metros; sólido, con rocas y zanjas, que en conjunto con el desnivel, hacían mas complicado el tránsito. Con pocos metros de haber cargado con el ascenso, afloraron los incesantes jadeos; la lamentación del ciclista; y también los lamentos propios de las bicicletas: los crujidos en su sistema de cambios; el aumento de la temperatura corporal y del pulso cardiaco; la disminución de la cadencia. Aún faltaban 3 kilómetros por recorrer. En el ombligo de la ascensión, tremos clavando la vista el terreno para sortear sus dificultades y evadir la realidad para hacer más llevadero el tormento, al alzar la vista, y en consonancia con este acto, se pronunciaban expresiones como: a la gran p…. A esas alturas, el jadeo se tornó más fuerte; el baño turco inocultable; los dolores musculares aparecieron y corrían las fuerzas físicas y hacían mella en la mental. Algunos exhaustos, se detuvieron voluntariamente, otros, al límite, pero con la mentalidad de alcanzar de un tiro el puerto, se vieron obligados a hacerlo, al enfrentar una irregularidad que les ganó la partida y los llevó al suelo. Algunos, unos pocos, coronaron venciendo cuanta vicisitud se les impuso. 

Después, una sorpresa, un descenso con un desnivel de entre el 30% y el 35%. Una ladera al límite. Terreno sólido; sin mayores irregularidades; con una longitud de unos 30 centímetros; y un recorrido de unos 150 metros. Sí, un resbaladero extremo. Fuimos desfilando. Aquel terreno impuso respeto y decidió que solo los elegidos podrían enseñorearse ante él. Y así fue. Por parte de los tremos, fuimos recorriéndolo, desde los terrenales, hasta aquellos que son diestros en el arte del descenso. Ninguno pudo. Con excepción de TGio, el resto nos vimos como niños que montan la bici por primera vez. Por parte de los sumpangueros, tan solo uno dio muestras de cómo enfrentársele. Con nuestras miradas perplejas vimos como aquel ser, cabalgando en su básico caballo de acero, lograba infaliblemente dominar ese terreno. Expresó: “para bajar esto, solo hay que usar el freno de adelante”. 

Siguió el descenso, rápido, sin complejidades, y a su término otra subida. Esta vez, un buen tramo lo hicimos, por lo realmente dificultoso del terreno –verdaderamente accidentado: rocas; raíces; zanjas; un desnivel significativo; y vereda pura-, tuvimos que no solo lidiar con el ascenso, sino que también con la bicicleta, pues esta vez la cosa funcionó a la inversa. Tuvimos que cargar la cicle. Esta parte fue la que más nos resintió, y como no. Lógicamente la parte más pausada del colazo. Un tramo largo; desesperante; por momentos tornándose inalcanzable mentalmente. La última parte de la tortura que nos tenían preparado los Sumpago Boys. Al llegar al Cerro del Cucurucho, estábamos a las postrimerías del colazo y por tomar un último descenso, en el que, como anticipe, mi estela quedó estampada como parte del paisaje. La caída fue fuerte. Gracias a DIOS, las circunstancias jugaron a mi favor. 

Finalmente nos dirigimos satisfechos de la sacada de jugo en Sumpango. Gracias a DIOS que nos permitió tener otra colazón, estrechar lazos con los tremos sumpaneros; por guardar nuestra integridad y por permitir rodar en un terreno más de este país, que como por designio Divino, es el terreno perfecto para el MTB. Esto sí es MTB. 

Gracias también a los muchachos de Ciclismo de Sumpango. Buenos anfitriones. Buena sacada de jugo. Buenos penalistas ese par de elementos que ascendían y descendían como elites. La ruta es para repetir. Gracias, muchá. Buena onda. Sabor y pasión por el MTB.

Quedó mucho por describir. Mis palabras se quedan cortas. Pero en alguna medida se pretende trasladar algunas emociones, que serían mucho más completas y enriquecedoras, si te unes a nuestra aventura. Recuerde, si bien es un deporte extremo, te remunera con salud. Los esperamos.

TG

Extrañamos a quienes NO pudieron acompañarnos este Fin de Semana, los esperamos como siempre en nuestra próxima aventura.

A quienes nos acompañaron por primera vez, esperamos que el colaso y nuestra compañía hayan sido de su agrado.

Les deseamos como siempre una bonita semana, llena de Bendiciones y Éxitos, esperamos como siempre sus comentarios, correcciones y sugerencias.

Y como siempre, ahí la dejamos rodando……

TREMOS MTB TEAM GUATEMALA
Sabor en la Montaña y Pasión por el MTB
tremosmtbteam@gmail.com

5 comentarios:

Luis Burbano dijo...

Increibles momentos hemos pasado junto a nuestros amigos de Sumpango, luego de deambular por esos parajes y ver la cantidad de veredas con que cuentan nuestras montañas, no me queda mas que sentrime bendito de vivir en este pais, hecho para el ciclismo de montaña. Pero lo mas importante es haber contado con la suerte de tener tantos amigos, y en este caso los de Sumpango, que han trazado un recorrido tan espectacular, gracias amigos Sumpango Boys por la invitación y perparar el colazo.

Ha tenido tal nivel técnico, que hemos dejado pendientes un par de bajadas, no dudo que volveremos por ellas.

Siempre gracias a los que me incluyeron en sus fotografías, da gusto verse en acción a uno mismo, jeje. Gracias Walter por seguir deletandonos con esos relatos, es lo mas cercano a lo que hemos vivido.

Saludos.

Ciclismo Sumpango dijo...

Señores... quedamos satisfechos con la afluencia de Tremos que atendieron nuestra invitación, y claro está que la compañía de ustedes le dio un ambiente más que excelente al colazo.

Aún ando en la carga del vídeo (procuré que el audio fuese lo más original posible) del descenso "el Izotal"... en donde optamos por dar vueltas de gato en la tierra al ver que nuestra capacidad de controlar la birula no era suficiente.

También ando a la espera de ver los vídeos que tomaron en el mismo descenso... me quiero ver rodar!!!.

Saludos.
Att. Wosbe.
Ciclismo Sumpango

Anónimo dijo...

El temido descenso del izotal. Que mate de risa, muchá. El ver esas imagenes me provocaron un sentimiento muy similar al que emana al ver una escena obscena de los Simpson...jajaja... Y el bullicio que profería cuanto tremo y sumpanguero presenciaba tal acto, me recordó algún episodio en el estadio olímpico Mateo Flores. Que alegre, muchá.

Nos vemos en la próxima cita...

s dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
s dijo...

Nos alegra ke el recorrido les gustara TREMOS, Y me atrevo a reescribir; la frase mas descriptiva del TremoLiterato “Esto si es MTB”

Fray
Sumpango Team